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Fecundación in vitro 2016-10-31T11:40:02+00:00

Fecundación in vitro

¿En qué consiste?

La fecundación in vitro (FIV) consiste en la fecundación de los óvulos en el laboratorio, así como en la posterior transferencia de uno o más de los embriones obtenidos en el útero de la paciente.

¿En qué casos está indicado?

Este tratamiento está especialmente indicado en los siguientes casos:

  • Mujeres que presentan algún tipo de obstrucción en las Trompas de Falopio
  • Parejas en las que el hombre presenta alteraciones severas en la muestra de semen.
  • Parejas o mujeres sin pareja masculina que no han conseguido el embarazo mediante inseminación artificial o bien en casos de esterilidad de origen desconocido
  • Parejas que requieran de diagnóstico genético preimplantacional

Fases de la fecundación in vitro

Con el fin de aumentar las probabilidades de éxito, es necesario estimular la ovulación de la mujer. De este modo, se obtiene un mayor número de óvulos y se determina el momento exacto de la maduración de los mismos.

Es necesario realizar un seguimiento del proceso, mediante visitas ecográficas y análisis de sangre, para determinar las dosis necesarias y los días de tratamiento.

Cuando los óvulos presentan el aspecto de madurez necesario, se procede a la extracción de los mismos. Este proceso de punción ovárica se realiza en quirófano, de forma ambulatoria y bajo sedación. La paciente puede salir de la clínica alrededor de 4 horas después.

Una vez se dispone de los óvulos en el laboratorio, éstos son fecundados en el laboratorio. En determinados casos, es necesario recurrir a la microinyección espermática o ICSI, es decir, a la introducción mecánica del espermatozoide dentro del óvulo.

Sin embargo, no siempre los óvulos serán fecundados, y es necesario confirmar al cabo de unas 18 a 21 horas cuales de os óvulos han sido fecundados, mediante observación al microscopio.

Los embriones resultantes de los óvulos fecundados serán cultivados en el laboratorio, y su desarrollo será minuciosamente observado, con el fin de elegir los embriones con mayor potencial para lograr el embarazo.

La transferencia embrionaria suele realizarse al cabo de tres días de la recuperación de los óvulos. Se trata de un proceso sencillo e indoloro, que no requiere anestesia.

El número de embriones a transferir dependerá de múltiples factores como la edad de la paciente, la calidad de los embriones etc. Habitualmente se transfieren dos embriones, si bien se tiende a transferir cada vez más un solo embrión, con el fin de evitar las gestaciones gemelares y sus riesgos.

Si se consiguen más embriones de buena calidad que aquéllos que se desean transferir, existe la posibilidad de criopreservarlos para futuras trasnferencias, ya sea en el caso de no conseguir el embarazo en un primer intento o bien para buscar una segunda gestación.

TÉCNICAS COMPLEMENTARIAS

Una vez se dispone de los óvulos en el laboratorio, en determinados casos es necesario recurrir a la microinyección espermática o ICSI, es decir, a la introducción mecánica del espermatozoide dentro del óvulo.

Esta técnica de micromanipulación nos aporta más seguridad y una mayor información, al observar directamente el óvulo en el microscopio.

Los embriones resultantes de los óvulos fecundados son cultivados en el laboratorio, siendo su desarrollo en días posteriores el factor clave para elegir los embriones con mayor potencial para lograr el embarazo.

La transferencia embrionaria suele realizarse al cabo de tres días de la recuperación de los óvulos, sin embargo en algunos casos puede estar indicado prolongar el cultivo de los embriones en el laboratorio, hasta 5 o 6 días después de la recuperación de los óvulos.

Este procedimiento nos dará mayor información sobre los embriones y nos permitirá elegir embriones con mayor potencial de implantación

Si en un proceso de Fecundación in vitro se consiguen más embriones de buena calidad que aquéllos que se desean transferir, existe la posibilidad de criopreservarlos para futuras transferencias.

La criopreservación es un proceso muy seguro, que permite almacenar los embriones sin un límite de tiempo predeterminado. Estos embriones deberán almacenarse en contenedores seguros de nitrógeno líquido.

Del mismo modo, también es posible almacenar muestras de semen u óvulos criopreservados.

En algunos casos, es necesario analizar genéticamente los embriones antes de ser transferidos.

Para llevar a cabo el análisis, se toma una muestra o biopsia celular del embrión, que se analiza en un laboratorio genético de referencia, mientras el resto del embrión se mantiene en cultivo. Una vez se conoce el resultado genético de cada embrión, se procede a la transferencia sólo de aquellos embriones genéticamente sanos para las anomalías estudiadas.

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